"I think it's time to blow this scene get everybody and the stuff together.
Ok, 3, 2, 1, let's jam."


jueves, 24 de mayo de 2012

...i cinc

Dear Emma,

Those two words, ‘Dear Emma’ take me away to another time when we used to write to each other after mom and dad died. I used to tell you about my new friends and my new life. And you used to tell me about the grand time my mom and dad were having in heaven. Truth is nothing. What you believe to be true is everything. And the main thing that I used to believe was that I would be with you forever. Forever. The reason it is taking me so long to write you is that I have seen that I have been a fool. I have spent my life fooling myself. Every letter I’ve ever written to you has been a love letter. How could they have been anything else? I can see now that all of them, except this one, were bad love letters. Bad love letters beg for love back. Good love letters ask for nothing. This, I’m pleased to announce, is my first good love letter to you. Because there is nothing more for you to do. You’ve already done everything. I have enough of you in my head to last forever. So please don’t ever worry about me. I’m peachy! I really am. I have everything. If I had one wish, it would be that your life brings you a taste of happiness that you have brought to me.That you could feel what it’s like to love.

Your friend forever,

Will

— Waiting For Forever

jueves, 3 de mayo de 2012

φ

Tendría apenas siete años cuando de pié, delante de esa puerta, la oscuridad parecía engullirme. Sí, rondaría los siete cuando ese miedo irracional, se volvería parte de mi día a día.

Era pasada la media noche y la casa estaba más vacía que nunca. Sollozaba acurrucada en mi cama, había tenido una pesadilla y me encontraba aterrorizada. Mi cabeza iba a cien por hora, intentando no mirar las sombras de los arboles, ni prestar atención a los ruidos en el pasillo.

Tardé más de media hora en pisar el suelo. Terriblemente asustada por los monstruos que podían habitar bajo mi cama, coloqué primero uno, con cautela y rápidamente puse el otro para alejarme de las posibles garras.

Oía el aleteo de mi corazón martilleando mis tímpanos, notaba cómo el aire bajaba por mi garganta como una lija y el frío agradable del suelo bajo mis pies descalzos. Recuerdo que pensé, con los ojos muy abiertos para intentar vislumbrar algún movimiento extraño, que si salía algún monstruo intentaría hablar con él.

"Los monstruos son como las personas: no tienen porqué ser malos, a veces, sólo quieren que les escuchen." Me convencí.

Me encaminé hasta la puerta, aún mirando de reojo y salí al pasillo. Empalidecí cuando me pregunté si los nuevos monstruos serían igual que los de mi habitación. Ellos nunca me habían hecho nada, ¿Tendrían estos la misma consideración? Respiré hondo y pasé a toda prisa, sin respirar.

"Haku salva así a Chihiro. Debe funcionar."


Tomé una gran bocanada de aire cuando llegué a su puerta, apoyé sin querer una mano en el espejo, aquél que había pintado años atrás mi madre y que sigue pareciéndome hermoso. Fijé mis ojos es la puerta de madera, indecisa. Miré mis manos, casi calculando si serían lo bastante fuertes como para despertarla. Tragué con apuro y llamé.

¿Cuántas? ¿Tres, cinco? Tal vez ocho...

Aclaré mi garganta con rapidez, incómoda de repente por la creciente lobreguez que me rodeaba. Gimoteé.

-¿Celia?

Esperé, apoyando la oreja contra la puerta, rezando por escuchar algo. Nada. Insistí, alzando un poco más la voz, pero el resultado fue el mismo. Me dejé escurrir hasta el suelo, recogiéndome sobre mi misma y rompí en llanto, cada vez más asustada y perdida.

-Celia, por favor...no molestaré.

Volví a llorar con más fuerza, esperando que me oyera. No podía entender porqué me hacía eso, no comprendía cómo podía dejarme abandonada de esa manera.

"No es justo."


Y monté en cólera.

Me levanté de un salto, olvidando con envidiable rapidez mis miedos. Aporreé la puerta con todas mis fuerzas, chillando su nombre, maldiciéndola. Quise destrozar su puerta, romper ese maravilloso espejo: pero no pude, no era ella. Así que grite hasta que me ardió la garganta y volví a caer al suelo, exhausta, dejando reposar la cabeza contra el marco. Cerré los ojos.

-...Perdón.

La puerta se abrió de par en par, con un estruendo brusco, mi frente rebotó contra el suelo e intenté apartarme tan rápido como mi manos, resbalando por el sudor, me permitieron, aterrorizada.

Ella estaba allí, apenas una sombra alta y delgada, con el pelo suelto, oscuro como el océano. Su piel, nívea de por sí, parecía más pálida que nunca por la luz lunar; los rasgos, finos, tallados a mármol, tensos como el acero.

Y sus ojos...pude perderme en ellos irrevocablemente, tan densos, opacos, carentes de expresión. Dos ópalos perdidos en un mar lúgubre lleno de desprecio, ira e indiferencia, brillaban nítidos bajo la sobra de sus largas pestañas. No pude sino echarme a temblar.

-Celia yo n-

-Fuera.

Su voz, a priori irreconocible para mi, flotó durante un instante en el aire, antojándoseme un golpe seco en la quijada. Me quedé allí, paralizada, sólo pudiendo mirarla fijamente. Aspiré un poco de aire frío, tomando fuerzas para volver a suplicar. Bajé la mirada hasta sus pies descalzos.

No me dio tiempo a reaccionar: soltó la frase que lo cambiaría todo y desapareció.

Permanecí inmóvil, siendo apenas consciente del frío que empezaba a hacerme tiritar. Mi corazón latió más lento que nunca y creí fundirme con ese último latido.

Amparada por monstruos me desvanecí.

"-Me das asco."

domingo, 22 de abril de 2012

The sigh

En un segundo, dentro de mi mente, sólo existía esa canción. La gente a mi alrededor, las manos alzadas, los gritos de júbilo, la ensordecedora música: todo perdió sentido.

Me desaté de mi misma, me perdí entre compases. Cerré los ojos y me abandoné. Caí y me fui. Sólo durante unos segundos, me rendí ante el piano. Exhalé toda duda, inhalé mientras abría los ojos.

Y ya no hubo más oscuridad, quedé suspendida en esa realidad en negativo. Paré de saltar y contemplé con fascinación aquella multitud de palmas abiertas, luchando por llegar más alto. Fue hermoso. Sonreí sola y bajé mi mano, brindándoles la oportunidad a otros de rozar el clímax.

Bajé mi mano y reí, embelesada por aquella pequeña muestra de felicidad espontánea.

Las notas se perdieron y yo con ellas.

miércoles, 18 de abril de 2012

Family portrait

No hay nada mejor, cielo,
que tener el poder en tus manos:
ser dueño de algo,
atar a tu alrededor
la cuerda invisible del engaño.

Te contaré, sin vergüenza alguna
cómo podría romper una familia entera
cómo, sin tener que chasquear los dedos,
la magia de una simple palabra,
dejaría una habitación a oscuras.

Este juego, verás, es un poco peculiar,
nadie ha impuesto las reglas,
tampoco va por turnos,
ni siquiera existe 'el método'
pero, en mi familia, todos sabemos cómo jugar.

Me explico, amor, por si aún quedan dudas:
todos deben poseer algo que los demás ansían.
Algo, que si se viera a la luz del día,
partiría más que un simple corazón.

No pueden haber amigos ni cómplices,
porque, tesoro, la más mínima ventaja,
hará de tu vida tu peor pesadilla.

Así que escoge a quien quieres proteger,
dale un beso en la frente y despídete
ámalo con desazón, desde lejos,
y reza por ganar y volverlo a ver.

jueves, 12 de abril de 2012

Chao a la puta bohemia

[AVISO: No leer esta entrada, sin escuchar: http://www.youtube.com/watch?v=dYrLM9fe3XE&feature=fvst]

Por si te acuerdas de mí
te he apuntado en una barra de hielo
mi dirección y mis mejores deseos:
Que te follen. 

¡Por dios: Que te follen!

Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen.  Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. Que te follen. 

Y por encima de todo: elegancia y sutileza.

miércoles, 11 de abril de 2012

Redrum

Fue como el perfecto "Despierta, imbécil"


Sí, me explico. Es como cuando caes al suelo después de un largo tiempo: humillante, doloroso y desconcertante. O tal vez se parece más a la risa estruendosa de aquél que te mira desde arriba.

Pero ese no es el caso. El caso es que has caído y todos han visto como lo hacías.

Y todos te miran de esa manera que hace que tus mejillas se sonrojen, que tus ojos se pongan brillantes y te muerdas los labios hasta que sangren; mientras no paras de repetirte lo estúpida que eres. Entonces una bola de vergüenza y resentimiento llena tu boca, que sabe amargo y salado.

El dolor (provocado por la herida) pasa a un segundo plano, ahora intentas patéticamente que las lagrimas no resbalen por tus mejillas. Tratas de recuperar tu orgullo inútilmente.

La cosa se complica cuando las antes desapercibidas heridas físicas empieza a sangrar, mostrando una vez más tus debilidades. Tú luchas, pero las sonrisas bajo la nariz de los que te rodean parecen escocer más que la sal.

Supongo que así es como llegas al momento en que los roles cambian: la rabia llega a puntos fuera de tu comprensión, y la risa histérica que habías guardado resuena en el aire, haciéndose eco, acallando las demás. Te martirizas, te ríes cruelmente de ti hasta tal extremo que te suele es estómago y tu cerebro pugna por no vomitar. Así que levantas la cabeza, y en esos segundo borrosos, con inimaginable facilidad, rompes el espejo.

De repente, el silencio reina, notas tu pulso estallar en tu cabeza y tu respiración agitada acompasarse. Cierras los ojos, con más calma.

Te giras aliviada hacia su lado, y lo ves sonreír con esa "casi alegría" tan suya, que siempre pintan sus comisuras. Y ya sabes lo que hará: chasqueará la lengua fingiendo estar molesto por la interrupción de su cómodo sueño, se acercará un poco más a ti intentando que no se note, para que pienses que eres tú la que buscará el abrazo. Te susurrará que duermas, seguramente acompañado de algún insulto afectuoso.

Pero no está. Él no está. Una nota aguarda impaciente entre las sabanas y la abres, desolada. El rezo es simple a la par que desdeñoso:

Hartáronme





"Para que todos sepan:
lo que siembran, cosechan.

Darás lo que has quitado,
al recibir lo dado."


domingo, 1 de abril de 2012

21:12

No he vist mort més trista,
que la de l'esperança d'aquell cavaller tant fort.

Mai vaig creure possible
que aquella platja tant a la vora,
pogués fer-se amiga d'aquella lluita
que més d'un tros de mi s'ha endut.

I al final, ara que les hores se'm escapen,
vaig trobar la veu per a dir
allò que un dia vaig creure mort:

"Amics meus, no feu pas de la meva mort un desconsol,
quedeu-se amb el meu record més fort,
penseu de tant en tant en mi,
amb la noia que va existir un dia.

Recordeu aquella noia,
que no plorava i sempre reia.
Recordeu la noia que us va estimar,
més encara que a ella mateixa."