"I think it's time to blow this scene get everybody and the stuff together.
Ok, 3, 2, 1, let's jam."


miércoles, 15 de febrero de 2012

When you found me

Creo que hay cinco pares de ojos que me fascinan, que sin ellos a penas podría soportar la monotonía de esos días que aborrezco.

Los primeros los conozco desde que tengo memoria. Verdes, claros, brillantes y hermosos. Llenos de vida, de frescura, de fuerza, de ternura. Tan mágicos y de seguridad que podrían cambiar el mundo en un sólo segundo. Son los ojos que salvaron mi vida más veces de las que me atrevo a mencionar, los que se marcaron a fuego en mi mente la primera vez que me abrazó. Son los ojos que nadie podría entender tanto como yo, los que añoro día a día sin ellos a mi lado.

Los segundos son de la persona más tormentosa de mi vida. Son castaños, oscuros, pícaros y cremosos. Esa maravillosa persona que he tenido la suerte de conocer y que ha cambiado mi existencia en un chasquido de dedos. Ese par de pozos marrones me han dado de los mejores momentos de mi vida. Expresivos, ardientes, como ella. El todo o la nada, siempre tan drástica y melosa. ¿Qué más puedo decir de estos ojos? Si se han vuelto una parte imprescindible de mi.

Los terceros son los ojos más curiosos y más inquietos que he llegado a conocer jamás. De color miel, dulces, caóticos, transparentes. Son de la personificación de un huracán. Como si eso no fuera suficiente, acompañan a la persona más inestable, rozando la locura, que puedes encontrarte suelta. Tan corrientes y a la vez tan complejos, tan cercanos y lejanos, que no puedes evitar pensar que algún día dejarás de verlos para siempre. No puedo decir nada más de ellos, son simplemente, únicos para mi.

Los cuartos, son simplemente un remanso de paz. La que me hace falta cuando abro los ojos al despertar. Son, como dije desde el primer día que los vi, dos charcos de tierra húmeda. Como un bosque infinito donde no me importaría perderme años enteros. Confidentes, audaces, comprensivos, tranquilos. La persona que posee estos encantadores ojos, va a la par con ellos, sin duda alguna. Adoro tanto estos ojos como la persona que los tiene, así que no te me vayas nunca, luz de mis estrellas.

Los quintos y últimos...son inalcanzables, fríos, velados. No puedo contar nada de ellos. Lejanos, oscuros y extraños.


domingo, 12 de febrero de 2012

Never let me go

La ciudad muere. Bajo mis pies el mundo parece no tener vida. El cielo, sobre mi, oscurece, inexorablemente. Hermosa, alarmante, lúgubre, la noche se cierra y caigo: rápido, profundo.

Quizá es por que me he cansado de él, o tal vez sólo me he hartado de mi misma. Pero siento que la tierra dejó de girar, abruptamente. Y yo paré con él.

A veces, vagamente, recuerdo como solías tirar de mi mano, frágil y pálida. Y me sonreías, como sólo tú sabes hacerlo: con esperanza, confianza, sin mostrar el más mínimo signo de la debilidad que yo derrochaba.

Tal vez fue eso, quizá el mundo ya había dejado de girar para mi, pero tú seguías empujándome hacia el este, sin parar. Hasta que dejaste de hacerlo. Y quedé sin promesas, sin esperanzas, sólo atada a una vida que jamás había parecido tan vacía.

Nunca supe como pararte, ni tan siquiera alcanzarte. No apreté tus dedos, ni me contagiaste con tu risa. Pero tú decías ser valiente, pese a la adversidad que presentaba. Ni siquiera ahora, habiendo pasado tanto tiempo, entiendo qué te hizo permanecer ese tiempo a mi lado, empujándome, salvándome de mis monstruos, sin recibir nada a cambio.

Pero el pasado, sepultado bajo un millón de vivencias tan recientes, nunca ha parecido brillar tanto como hasta hoy.

Y ahora sé que quizá el mundo siempre fue ajeno a mi, sólo tú eras el hilo que me unía a él. Y cuando ese hilo se rompió, quedé suspendida lejos de la realidad, en un lugar donde tan sólo tú habrías sabido entender.

Mi mundo, tan lleno de ti, se estremece por la probabilidad de tener que permanecer catatónico en tu ausencia.  El mundo exterior, real tal vez, se aleja junto a cada paso que das lejos de mi.

Alargo el brazo y cierro la mano, atrapando las partículas de un oxígeno innecesario para mi.

Te has ido. Para siempre.

martes, 7 de febrero de 2012

But she flew away from my reach

Querida Elliot,

¿Cómo van las cosas por ahí? Hace eternidades que no hablamos... ¿Qué es de ti? ¿También me echas de menos tanto como yo a ti? Me parece imposible imaginarlo.

Las cosas por aquí no van muy bien, ¿sabes? Todo ha cambiado mucho, y a veces necesito que me cojas de la mano para volver a tocar el suelo. La vida se complica a un ritmo que no comprendo, y duele Elliot, duele muchísimo sin ti a mi lado.

No comprendo el ritmo de la vida sin ti, Elliot, no sé cómo afrontarla. ¿Cómo voy a levantarme ahora? ¿Y si toco fondo y tú no estás para gritarme que me levante? ¿Qué voy a hacer entonces?

Las luces se van...poco a poco, y tú te marchas con ellas. Y...siento que no podré alcanzarte jamás. ¿Quién escribió nuestra pérdida? ¿Quién movió mi hilo lejos del tuyo? No es justo.

Nunca pretendí que las cosas acabaran así, lo sabes ¿verdad? A veces las noches son tan frías que rompen lazos. A veces, los días son tan largos que se nos olvidan las cosas más importantes por el camino. Supongo que, a la larga, los monstruos salen a la luz.

Y lo que más lamento, Elliot, es que yo no pude protegerte de los míos, ni de los tuyos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Who are you?

Ella. Ella. Ella. Sólo había sitio en tu corazón para ella. Amabas cada parte de su ser; su voz, tan dulce y delgada. Su pelo; corto, rubio, brillante. Sus ojos; cálidos, claros como sólo ella podía tenerlos. Y su piel, tostada por el sol que parecía brillar cada vez que te sonreía.

Ella. Ella. Ella. Tan suave y liviana. Tan bella y encantadora. Tan parecida a la suave brisa de verano.

Ella. Ella. Ella. La paz, la tranquilidad, el amor más puro, el secreto oculto del cielo.

Y yo, condenada a estar atada a su espalda, tropezando esos hermosos pies de bailarina que te volvían loco. Cosida a la seda más blanca y más delicada que había visto jamás.

Y yo. Sólo había sitio en tu mente para mi. Odiabas cada parte de mi ser; mi voz, apenas un susurro ronco, gutural. Mi pelo; oscuro, largo, alborotado. Mis ojos; opacos, fríos, nocturnos, contrastados brutalmente con mi piel pálida, lívida.

El caos, la destrucción. La tormenta, la vorágine de lobreguez que permanece amarrada al más crudo invierno. La sordidez del hielo, tu sonrisa sardónica, todo era mío.


-¡Vuela!


-Quema.



sábado, 14 de enero de 2012

Scars never forgiven

Estas son sólo humildes hilos sin cabo de mi mente. No guardan relación más que la misma autora. Son, quizá, cinco pedazos indefinido, aunque tal vez haya más detrás de lo que me atreva a descubrir.

¿Quién sabe?


"Conec tantes coses de tu, de tots vosaltres. Tantes anècdotes, tants records vostres, que quasi em sembla, a vegades, haver-us conegut, haver-us estimat.

Sou el murmuri d'alguna cosa que no se descriure, sou acollidors i càlids, sou el somriure que faig sola caminant. Veu viure tantes coses, veu plorar i riure, i de sobte em trobo trobant-vos a faltar. Però, es pot trobar a faltar algú que no has conegut?"



"¿A dónde vas, ratita? No te vayas, ven, ahora vas a escucharme.

¿Porqué no dejamos un momento de lado la falsa cortesía y nos sinceramos? ¿Qué podemos perder ahora? Yo, francamente nada, hace tiempo que me lo has arrebatado todo."



"El lloc d'on vinc, no està a prop ni lluny,
Els estius no són calorosos, allà ni hi fa fred a l'hivern.
El vent no hi bufa mai, el sol no es veu."



"Despedidas. Joder."


"Como escuchar de lejos el arroyo.
Como seguir la melodía del tiempo.
Como oler el sol de verano en el mes de enero.
Como llorar por las motas de polvo.
Como sentir el peso del aire sin ti.
Como temblar con un cuento de Poe.
Como quemar recuerdos del pasado.
Como intentar dibujar la eterna espiral.
Eso y mucho más, somos tú y yo. Aquí y ahora."




"Eres joven y apasionada, y estás acostumbrada a soñar y a que no te muerda el tiempo."

Veintiún gramos

Debo decirte, cielo, que es muy mala idea encerrarte con un gato para apalearle. Al principio huyen, con el pánico recorriéndoles, pero después atacan de forma letal a su enemigo.


¿No ves algo que no encaja aquí, amor mio? ¿Porqué huir si sabes que pueden acabar contigo? ¿No serás tú tal vez, el que tenga huir?


Tan sólo le he visto la cara una vez. Más oscura que ésta fosa, que es mi hogar. Más vacía que los ojos que dejé en tu memoria.

Empiezo a preguntarme, después de tanto tiempo ¿Quién ha ganado? Parecía tan obvio que tú serías el triunfador...


Pero no fue horrible, ¿sabes? No es lo peor a lo que me enfrentado. La miré de frente, con la cabeza bien alta y ninguna nos acobardamos ante la otra. Ella me tomó entre sus brazos gentilmente y yo apoyé mi cabeza en su regazo, dejándome mimar.

Hay miles de formas de ganar, tú, por ejemplo, tardaste apenas unos segundos en derrumbarme, todo pasó en un solo compás. ¿Y si te dijera, que ésto no acaba aquí?


Lloré desmedidamente, lamentándome de tan terrible perdida. Pero ella, con palabras cándidas susurró las breves palabras, el enigma que me ha llevado a dar el jaque mate.


¿Qué sera de ti, mi amor, cuando perezcas en nuestra batalla? Ya no habrá segundas oportunidades. Quizá, en el fondo, nunca las tuviste.


Y aquí estoy, inmóvil, perdida, surcando en algún mar de pesares y horrores. Tan cerca de ti como jamás he estado. Aplastando tu corazón contra tus costillas, haciendo flaquear tus piernas, oprimiendo tu garganta paulatinamente.

No lo llames justicia. ¿Qué podría hacer yo, pobre de mi, si ni tan siquiera puedo tocarte, si tan sumergida en las profundidades, no puedo exhalar un suspiro? ¿Qué peligro hay en mi? 


Al final, la arena ha colmado el recipiente inferior y ya no queda tiempo. Extinguido, casi sin darte cuenta, llevándose con el tu último gemido aterrado. Ya no queda tiempo para huir.

"-¿Dónde está el gato?"

sábado, 7 de enero de 2012

Y hacer un gran epitafio, que arranque sonrisas a todos lo que pasen.

Cómo hemos llegado hasta aquí es algo que no tiene importancia; tú te limitaste a cogerme la mano y a decir que nos íbamos, me acuerdo que pensé que estabas loco. Pero, aun así, arrastré mis pies hasta tu coche, un viejo descapotable de color rojo. 

De cómo hemos pasado de estar en el jardín de nuestra casa, a estar cruzando un inmenso desierto anaranjado, es algo que ignoro. Y que más da, tú miras la carretera con tus impresionantes ojos negro súbitamente brillantes, con casi una media sonrisa pintada en el rostro, lleno de satisfacción y de paz; y yo no deseo estar en ningún otro lugar.

Corremos y puedo jurar que me fundo con el viento. El cielo ha pasado de turquesa a naranja en un pestañeo, mientras aceleras en esa recta inimaginablemente larga y vacía, mientras me debato entre llorar o reír.

No recuerdo a quien hemos dejado atrás, ni si quiera que día es hoy. Aun así se que mamá nos matará, ¿verdad? Nunca has sido un buen hermano mayor. Te miro un segundo más, me estás mirando como sólo tú sabes hacerlo, te acercas un poco más, pones una mano en mi cabeza.

-Niño tonto.

Suena Redline Day, y en ése preciso momento sé que sí sigues luchando, yo seguiré intentándolo. 

Despierto de repente de mi sueño, asustado por los gritos, me apoyo en mi fusil y me pongo de pie. El capitán, con nerviosas palabras nos da ánimos para seguir adelante. Algunos rezan, así que intento hacerlo yo también. Miro por la ventana y veo las montañas cada vez más cerca.

-¿Qué haré si me matan, hermano? ¿Y si una bala me destroza el corazón?

Las compuertas se abren y yo busco desesperadamente un escondite. Cuando no miren, me digo, cuando no miren me esconderé.

Pero siempre miran y las compuertas se han abierto y decenas de compañeros salen disparando al cielo azul. Maldiciendo al enemigo, mientras miro con horror como algunos de mis amigos ya han caído.

Las primeras bombas ya hacen estragos, he esquivado cada una de ellas, pero en un instante un grito de alerta atraviesa mis oídos y me doy cuenta que no puedo dar un paso más. Caigo en la arena tocándome el abdomen, manchado de sangre. Un explosivo, ¿eh? Eso explica el sepulcral silencio que me rodea.

La desesperación consume poco a poco mi cuerpo, y me tranquilizo repitiéndome dónde iré si salgo de ésta.

-Iré a mi madre con flores, y antes de nada le pediré perdón por tratarla siempre así. Visitaré tu tumba, para decirte que lo intento, día a día, con todo lo que tengo. Y correré a casa de Helena y la abrazaré tan fuerte como pueda, para ver como se da cuenta de que la quiero más de lo que me quiero a mi.